En los tiempos que corren, la mayoría de gente concibe la cocina como un quehacer pesado y una tarea que le roba tiempo. El trabajo y sus horas de más, las actividades de ocio, la vida social… todo parece estar un escalón por encima de cuidar nuestra alimentación, de prepararla con mimo y creatividad. Quien más y quien menos tiende a reducir el tiempo que pasa en la cocina y cada vez echamos más mano a lo precocinado, congelado o las preparaciones pimpám.